bealizarraga3a

Otra vez aquí

In Uncategorized on febrero 14, 2011 at 6:08 pm

Hace unos días nos mandaron escribir un microrelato cómo examen de lengua, ellos nos dieron las dos primeras oraciones: Abri la puerta. Yestaba ahí.

Así que yo voy a redactar aquí el mío ( o al menos lo que mi memoria pueda recordar). El titulo era:

OTRA VEZ AQUÍ

Abrí la puerta. Y estaba ahí. Había vuelto. Después de un mes de intenso nerviosismo, lagrimas y búsqueda, Elena había regresado a casa. La observé mientras de mis ojos caían lagrimas cargadas de emoción, de alegría. Hacía cuatro semanas ella había salido de casa enfadada y hasta ese día no había dado señales de vida alguna. Entró en casa y todos le recibimos con un caluroso abrazo, le preguntamos cuál había sido el motivo de su marcha, pero no quiso contestar. Aunque eso ya daba igual, Elena estaba otra vez entre mis brazos, y nunca más la iba a soltar.

Espero que os haya gustado, un saludo ha todos.

La campana y el sol

In Uncategorized on marzo 8, 2010 at 5:58 pm

LIMERICK

Habia una vez una campana

que se oía desde mi ventana

vinieron a cambiarle el badajo

y solo se oía desde abajo

y ahora han puesto una mediana

HAIKU

El sol

Cada mañana

solo las nubes saben

donde estara el sol

  • Edgar siento no haber hecho esta entrada para ayer, pero no tenía internet y hoy lo he conseguido.

13 de diciembre de 1953, Londres

In Uncategorized on enero 31, 2010 at 8:13 pm

Era medianoche. Estaba en el hall del precioso Hotel Palace mirando a través de la ventana. No podía imaginar como iba a ser mi vida a partir de ahora. Estaba sola, triste, dolida. Había visto lo que nunca hubiera deseado ver:  mi marido estaba  coqueteando con mi mejor amiga en el restaurante del lujoso hotel al que tantas veces había ido conmigo. Se les veía disfrutar de una gran velada, acompañada de champán y rosas.

Hacía ya tiempo que habían llegado hasta mis oídos rumores de que mi marido me engañaba, pero confiaba en que no fuera verdad, confiaba  en el hombre al que había amado durante 25 años. Con él  compartía una mansión a las afueras de la preciosa ciudad de Londres, unos hijos maravillosos, y parece ser que ahora también, mi mejor amiga.

¿Qué debía hacer ahora? Tenía dos opciones: seguir con esta falsedad hasta donde aguantase o sorprenderles en su romántica velada y cerrar el tema olvidándome de ellos.